lunes, 21 de abril de 2014

El día en que Badalona tocó el cielo con sus manos



Hubo un día que una ciudad no podrá olvidar fácilmente. Un día en que sus habitantes tocaron el cielo. El equipo de la ciudad se había proclamado Campeón de Europa de baloncesto. Un triunfo que tuve la suerte de vivir en primera persona.

Para los que hemos nacido y vivido en Badalona lo ocurrido hace exactamente 20 años quedará grabado siempre en nuestras retinas. Debo reconocer que siendo de esta maravillosa ciudad, es muy difícil no amar el deporte de la canasta (el hecho de que la casa de mis padres se encuentre a escasos 300 metros del Pabellón Olímpico ha ayudado mucho), pero aquel triunfo fue la culminación y el reconocimiento a una forma de vida. La victoria de un deporte (el baloncesto) que es el número uno en la ciudad, por delante del todopoderoso fútbol. La victoria de un sentimiento, de una tradición, de un equipo con un núcleo fuerte formado por la cantera, acababa de derrotar al gran favorito del torneo y un equipo hecho a golpe de talonario, cómo el Olympiakos griego. 

Parece que fue ayer cuando me dirigía a la mañana siguiente al Instituto, después de haber vivido una larga noche, una noche que sabía que no iba a olvidar en toda la vida. Aquel camino dónde solía encontrarme a menudo a jugadores de la Penya cómo Alfons Albert o Dani Garcia (yendo a entrenar andando, cómo un ciudadano más muestran el aire cercano del club con la ciudad), me mostraban las caras de felicidad y satisfacción de la gente. La sonrisa en sus rostros, delataban que se sentían orgullosos de vivir y sentir ese sentimiento, que es ser de la Penya. 

Un sentimiento que no se borró cuando tan sólo dos años antes, aquel triple de Sasha Djordjevic rompía de un plumazo las ilusiones de toda la ciudad y daba el título europeo a un Partizan de Belgrado, que disputó muchos encuentros cómo local en Fuenlabrada debido a la guerra de los Balcanes.

El baloncesto hizo justicia y devolvía de la mano de Zelkjo Obradovic (precisamente el entrenador que dirigía a Partizan), el título que se había escapado de forma tan cruel, aquella maldita noche en Estambul.
Dirigidos por uno de los mejores entrenadores de Europa (si no el mejor), junto a un grupo de jugadores formados en el club cómo los hermanos Jofresa, Villacampa, Dani Pérez, Iván Corrales, Alfons Albert o Dani García y a jugadores de la talla de Ferran Martinez, Corny Thompson, Mike Smith o Juanan Morales fueron capaces de derrotar a clubs más poderosos económicamente.

Dejaron por el camino, nada más y nada menos que al Madrid de Sabonis en cuartos y a un Barcelona en semifinales, al que derrotaron muy cómodamente por 65 a 79 y que mostraba una vez más la maldición de Aito en las Final Four, pero es otra historia.

La final no fue precisamente una oda al ataque y al buen juego, pero sí que fue un encuentro en el que la emoción duró hasta el final. La victoria por 57 a 59 era la victoria de un club, de una pequeña ciudad que lograba derrotar a todo un Olympiakos que a base de talonario había logrado juntar a jugadores de la talla de Paspalj, Tarpley, Fassoulas o Sigalas. 

Un 21 de abril de 1.994 en Tel Aviv, ganó una forma de entender y de vivir el baloncesto. La victoria de una cantera que parece no acabar nunca: Margall, los Jofresa, Villacampa, Rudy Fernández, Ricky Rubio, Pau Ribas o Guillem Vives pueden dar fe de ello. Un triunfo que hoy en día los más pequeños en Badalona, junto a su pelota de baloncesto, sueñan en repetir. 

domingo, 23 de febrero de 2014

Jason Collins, el jugador que salió del “armario”, vuelve a sonreír



''Soy un jugador de la NBA de 34 años de edad, soy negro y soy gay''. Así se confesaba el pasado mes de Abril Jason Collins, pívot por aquel entonces de los Washington Wizards, en una entrevista realizada por Sports Illustrated. Esta entrevista tuvo una gran repercusión en Estados Unidos, (la homosexualidad sigue siendo un tema bastante tabú), ya que  Collins se convertía en el primer jugador en activo de la NBA en confesar que era gay. 

Eran tiempos de felicidad para Collins, tiempos que ha tardado diez meses en recuperar. El jugador nacido en Los Ángeles, sentía que se había quitado un peso de encima, que se había liberado: “Cada vez que se lo digo a otra persona, me siento más fuerte y puedo dormir un poco mejor. Se necesita una gran cantidad de energía para guardar un secreto así, y he soportado años de miseria en los que he vivido una mentira”.

Collins, se convertía así en un ejemplo para muchos jugadores profesionales gays. Su confesión podría hacer que otros jugadores siguieran su camino y dieran un paso al frente, dejando de lado el temor a ser tratados de otra forma. Pero nada más lejos de la realidad. Esto último no ocurrió y al terminar la temporada Collins se quedó sólo.

El pívot, con una dilatada carrera en la NBA (12 temporadas con seis franquicias diferentes), curtido en mil batallas (llegó a jugar los Playoffs en nueve ocasiones, disputando incluso dos Finales de la NBA con New Jersey Nets), esperó durante todo el verano una llamada para entrar a formar parte de una plantilla de la NBA. Una llamada que no ocurrió.

Lejos de venirse abajo, Collins siguió entrenando sin dejar de perder en ningún momento la forma, con la ilusión de que más temprano que tarde, su situación cambiaría y volvería a disfrutar en las canchas de la NBA. Sabedor que su aportación y experiencia, podría ser muy buena para cualquier equipo saliendo del banquillo, no arrojó la toalla.

Pues bien su ostracismo está a punto de terminar. Todo apunta a que Jason Collins debutará esta noche con los Brooklyn Nets en el partido que disputan éstos ante los Ángeles Lakers. La franquicia, le ha ofrecido un contrato de 10 días al veterano pívot de 35 años, poniéndose a disposición de su nuevo entrenador Jason Kidd (fueron compañeros de vestuario en los Nets durante 8 años),para apuntalar el juego interior de los de Brooklyn carente de altura. 

Jason Collins, el “Atleta Gay” (así se hizo llamar en la entrevista de Sports Illustrated) volverá a sentirse jugador de baloncesto y por fin, recuperará totalmente la sonrisa.

jueves, 6 de febrero de 2014

El Cumpleaños más amargo de Steve Nash



“Es difícil. Tengo muchas ganas de jugar, y tengo muchas ganas de jugar como acostumbraba. Estar tan limitado es  frustante, y no saber cuándo voy a estar bien de salud es un poco desalentador, también”. Estas palabras cargadas de dolor salían hace tan sólo tres meses de la boca de Steve Nash. Unos meses muy duros, una travesía en el desierto que no parece tener fin y que están abocando al base de Los Ángeles Lakers a plantearse la retirada. Sin duda este (cumple hoy 7 de Febrero, cuarenta años) año, se convierte en su Cumpleaños más amargo.

El físico del jugador canadiense, con 17 temporadas a sus espaldas ha dicho basta. El paso del tiempo no perdona y el que fuera ocho veces All-Star y galardonado los años 2005 y 2006 con los dos Premios MVP (de mejor jugador de la Liga) está muy probablemente disfrutando de sus últimos días cómo jugador de baloncesto.

Nash, que ya se perdió la pasada temporada 32 partidos por culpa de las lesiones, en ésta  tan sólo ha podido disputar siete, y nada parece indicar que su situación vaya a variar. 

 El base angelino, fue uno de los fichajes de “campanillas” realizado por los directivos de Lakers en verano del 2012, junto al del pívot Dwight Howard. Un contrato por un montante cercano a 28 millones de dólares por tres temporadas, que ha resultado (cómo el del mismo Howard) ser un auténtico fiasco.

Para los que vimos jugar a Nash en plenas facultades, esta versión actual de Nash nos produce una gran tristeza. El canadiense, se convirtió en el líder de unos Phoenix Suns, que llegaron a realizar el mejor baloncesto de la Liga. Hacía mejor a sus compañeros. Amare Stoudamire y Shawn Marion pueden dar fe de ello, pero lamentablemente la estrella del que fuera el mejor asistente durante cinco temporadas y maestro del “run & gun” se ha apagado definitivamente.

A cualquier jugador en activo, le gustaría parar el tiempo y que el momento de la retirada no le toque, pero el tiempo pasa para todo el mundo y estas dos últimas temporadas de Nash han sobrado. Es entendible que Nash buscara un último intento junto a Bryant, Howard y Gasol de conseguir el ansiado anillo, cómo hiciera otro gran Big Four de los Lakers en el año 2004 (O´Neal, Bryant, Malone y Payton) con idéntico resultado, fiasco absoluto. 

Nash, de esta manera, entrará a formar parte del club selecto de grandes jugadores que se han quedado sin anillo (Stockton, Malone, Barkley, Miller entre otros) de campeón de la NBA. 

Celebrar años siempre es motivo de alegría, aunque este sin duda será el cumpleaños más amargo para Steve Nash.

domingo, 2 de febrero de 2014

La última oportunidad de Andrew Bynum



"No ha sido realmente una decisión difícil. Creo que es donde mejor encajo y, con toda honestidad, creo que tenemos una gran oportunidad de ganar. Será estupendo ser el suplente de Roy (Hibbert) y haré todo lo que pueda por ayudar al equipo". Andrew Bynum se mostraba así de ilusionado tras hacerse pública su contratación hasta finales de temporada por los Indiana Pacers, uno de los grandes favoritos para hacerse con el anillo. Una decisión que no ha sido fácil de tomar, ya que Bynum sabe que se enfrenta ante su última oportunidad de brillar en la NBA.

Bynum, que salió por la puerta de atrás en sus dos últimos equipos (76ers y Cavaliers) ha promediado esta temporada, en 24 partidos, 8,4 puntos, 5,4 rebotes y 1,2 tapones en los poco más de 20 minutos que ha estado en cancha.

Si bien los términos del acuerdo no han salido a la luz, Bynum recibiría en torno al millón de dólares por lo que resta de temporada, empezando a entrenar ya con su nuevo equipo en esta próxima semana.

Tras conocerse la noticia, el Presidente de los Indiana Pacers Larry Bird, se mostraba así de exultante ante los medios “Obviamente estamos contentos por tenerle en nuestro equipo. Él nos aporta tamaño, es un gran jugador grande y tienes experiencia en campeonatos”. El exjugador de los Boston Celtics, terminó de convencer a Bynum, para que eligiera su oferta y desechara las otras que tenía encima de la mesa,  sabedor que la incorporación de Bynum es la guinda a una plantilla extensa y de gran calidad. Con este movimiento Indiana avisa que su momento ha llegado y que no hay otro objetivo este año, que no sea ganar el anillo.

Equipos de la talla Dallas, Miami y Brooklyn, entre otros sonaron con fuerza cómo posible destino del pívot de 26 años. Todos estas franquicias presentan grandes carencias en el juego interior, con lo que sin duda la contratación por parte de Indiana, no sólo es un refuerzo para ellos, sino que consiguen quitar una posible sustitución de lujo, para los que pueden ser sus grandes rivales en el Este (sobretodo Miami).  

Indiana, con uno de los mejores records de la Liga (36 victorias y 10 derrotas), se convierte así en uno de los grandes favoritos (si no el máximo) a conquistar el anillo. Su quinteto inicial es, sin duda, de grandes prestaciones: Hill y Stephenson se encuentran en el mejor momento de sus carreras, Paul George está de  nivel MVP, y a esto se les unen en el juego interior, el siempre infravalorado David West y uno de los mejores centers de la competición, Roy Hibbert. Tienen un sexto hombre (otrora jugador franquicia), Danny Granger que si se recupera de las lesiones que le han lastrado los últimos años, será, sin lugar a dudas, otro refuerzo de garantías. El resto del banquillo Scola, Mahinmi, Watson y Copeland aportan también su grano de arena, estando preparados, para cuando su entrenador Frank Vogel, solicita de sus servicios.

Pero si algo tienen que temer todos los rivales que se enfrenten a Indiana, ese debe ser su juego interior. West y Hibbert, junto al argentino Luis Scola (un jugador con una garra y una calidad fuera de dudas), y al recién contratado Andrew Bynum, completarán el mejor juego interior de la Liga.

El acierto de esta contratación no se verá hasta el final de temporada, aunque el riesgo para la franquicia es mínimo. Si Indiana consigue que el díscolo Bynum se implique y sume al equipo, serán posiblemente el equipo a batir. En cambio sí nos encontramos con el Andrew bailador de “tablao” flamenco en Madrid o el que visita habitualmente la Mansión de Playboy, estaremos ante el penúltimo episodio en el que un gran jugador se echa a perder, por su mala cabeza.

lunes, 27 de enero de 2014

La vuelta de Marc Gasol: El líder espiritual de la manada



Los aficionados de Memphis vuelven a soñar con los Playoffs. Cinco partidos ganados de los últimos seis disputados  han acercado a los Grizzlies a las posiciones que dan derecho a jugar la Postemporada. 

Situados en la novena posición de una disputadísima Conferencia Oeste, con un balance de 22 victorias y 20 derrotas, miran muy de cerca el octavo lugar (la diferencia es de menos de tres partidos), que en estos momentos ostentan los sorprendentes Phoenix Suns dirigidos por el novato Jeff Hornacek.

Después de conseguir el año pasado el mejor resultado de toda su historia, donde llegaron a disputar la final del Oeste (cayeron derrotados por San Antonio Spurs), las aspiraciones de la presente temporada  eran máximas.

Pero un inicio de temporada irregular, en el que tuvieron que adaptarse a los sistemas del nuevo entrenador (David Joerger), unido a  que jugadores cómo Zach Randolph o Toni Allen se encontraban lejos de su mejor nivel, hacían prever que esta temporada no iba a ser precisamente un camino de rosas.

El equipo había perdido su sello más característico, se había olvidado de defender. Y por si esto fuera poco, a mediados de Noviembre recibía otro mazazo. Marc Gasol se lesionaba los ligamentos de la rodilla izquierda y debía ser baja por tiempo indefinido.

La temporada quedaba muy comprometida y el estado de ánimo decayó notablemente. Sin embargo estos Osos no se rinden fácilmente y después de recuperar a Randolph para la causa, y adquirir a Courtney Lee procedente de Boston, han visto con el regreso de Marc Gasol que las opciones de entrar en los Playoffs aumentan de una manera considerable.

La vuelta del mediano de los Gasol, ha sido una inyección de moral terrible para el resto de sus compañeros, ya que Marc (si bien no está haciendo grandes números individuales) se ha erigido en el líder del equipo, el líder de esta manada. Respetado por todos, Gasol manda dentro y fuera de la pista. Galardonado con el trofeo de Mejor Defensor del Año la pasada temporada, guiará (si siguen por este mismo camino) a Memphis a disputar los Playoffs.